Hoy he visto una de esas noticias que te hacen sentir muy viejo (Y muy freakie): la reedición de un comic que se publico en la antigua revista Trinca, Peter Petrake. El hecho es que yo leí ese comic… en la revista original, recien publicado.
Sinceramente, no sé si volvería a leerlo ahora. Y no porque tenga un mal recuerdo, sino por todo lo contrario.
Esto de volver sobre lo que te hizo disfrutar en la juventud (o en la niñez) tiene cierto riesgo. Más que nada, te arriesgas a la decepción.
Con Internet, y tras un rato de busqueda, es posible volver a releer esos tebeos (Que no comics o novela gráfica) que de niño (o de adolescente) te resultaban absolutamente irresistibles. Por ejemplo, probad aquí.
Resulta curioso darse cuenta que la mayoría del comic que uno leía era franco-belga, a diferencia de lo que ocurre ahora, que casi todo lo que nos llega es americano. Y que algunos de ellos se han
convertido en clásicos.
Pero por muy clásicos que sean (Y por mucho que Alex de la Iglesia este preparando la versión cinematográfica), me vais a perdonar: releer a Mortimer y Blake ha sido decepcionante. El universo de Jacobs me ha resultado frio, y sus historias, farragosas, con un punto racista. No he terminado de releer “El Secreto del Espadon”. Me ha resultado imposible.
Y Michel Tanguy… Me gustaba mucho, pero visto ahora, resulta intragable. Lleno de la Grandeur de de Gaulle, es un cumulo de tópicos y terminos aeronauticos.
Bob Morane resulta hijo de su tiempo. Extraterrestres con vestidos pop, y argumentos algo lisergicos… por lo menos tiene su punto gracioso.
Pero frente a esto, están aquellos que aguantan, y que resultan un placer de releer. Bernard Prince sigue siendo magnifico: Unos espectaculares y bien construidos relatos de aventuras, sofisticados y en ocasiones, mas complejos de lo que uno espera.
Y por supuesto, Blueberry. El que quiza sea el mejor western en comic jamas creado, sigue siendo un placer leerlo. Este sí es un clásico por derecho propio.